Un Poco de Historia

Los orígenes del I Ching se remontan a las prácticas chamánicas de la dinastía Shang, en el segundo milenio a.C. Los chamanes Shang rompían huesos de animales y conchas de tortuga exponiéndolos al calor del fuego, y leían los patrones que sobre éstos resultaban del proceso como presagios de una situación o empresa dada. Sus declaraciones oraculares, registradas y transmitidas de generación en generación, fueron finalmente organizadas en los términos de las nociones filosóficas del yin y yang, y clasificadas por un sistema de figuras compuesto de líneas enteras y discontinuas. Así llegaron a formar un mapa del “cielo y tierra”, que podía ser consultado por el método mucho más sencillo de lanzar cuarenta y nueve tallos de milenrama (pasando de este modo por alto las antiguas técnicas de adivinación a través del fuego). Bajo el período Han (206 a.C – 220 d.C) el I Ching fue canonizado como el “Primero de los Clásicos” – el primero de los textos que constituían el núcleo del currículo intelectual de los literatos, los oficiales eruditos que conformaban la columna vertebral del imperio – y a partir de entonces ejerció una inmensa influencia sobre toda la cultura china. Llegó a ser conocido en el oeste esencialmente a través de la traducción alemana de Richard Wilhelm de 1923, haciéndose popular tras la publicación de la versión inglesa de la traducción de Wilhelm en 1950.

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