El Nombre del Libro

(De El Oráculo Original del I Ching, publicado por Watkins, Londres, 2005, -en Inglés, extracto traducido de la Introducción-)

El título de este libro, I Ching o Yi Jing, tal como se escribe en la romanización Pinyin contemporánea, puede traducirse como ‘Libro de Cambios’ o ‘Clásico de Cambios’. La forma más antigua de este título es Zhou Yi, (‘Cambios Del Zhou ‘); este es el nombre que se le dio en la dinastía Zhou (1122-256 a.C.), bajo la cual nació. Jing significa simplemente ‘clásico’: la canonización del libro como ‘clásico’ tuvo lugar bajo la dinastía Han (206 aC – 220 dC), en el marco de la gran unificación de la cultura china emprendida por el imperio. Desde entonces, el Yi Jing ha sido considerado como el Clásico de los Clásicos: durante dos mil años ha sido para los chinos el mapa definitivo del ‘cielo y tierra’. La palabra esencial en el nombre del libro es ‘Yi’, lo que significa, entre otros cosas, ‘cambio ‘. No obstante el título del libro no hace referencia principalmente al cambio regular implicado en los ciclos naturales tales como día y noche, la sucesión de las estaciones o el crecimiento orgánico de los seres vivos. ‘Yi’ se refiere, en primer lugar, al cambio impredecible. Encontramos una descripción expresiva de esto en otro clásico Chino, el Shu Jing, o Libro de Documentos:

Cuando en años, meses y días la estación no tiene yi, los cien cereales maduran, la administración está iluminada, los hombres talentosos del pueblo se distinguen, la casa es pacífica y cómoda. Cuando en días, meses y años la temporada tiene yi, los cien cereales no maduran, la administración es oscura y no iluminada, los hombres talentosos están en pequeñas posiciones, la casa no está en paz. (Bernhard Karlgren, El Libro de los Documentos, Estocolmo, 1950, pág. 33, adaptado)

Tenemos yi cuando las cosas están fuera de pista, cuando el caos irrumpe en nuestra vida y los resortes usuales ya no son por sí mismos suficientes para nuestra orientación. Todos sabemos que esos momentos pueden ser muy fértiles – y extremadamente dolorosos, desconcertantes y llenos de ansiedad. La teoría moderna del caos presta particular atención a estas transiciones turbias, por medio de las cuales las formas se transmutan entre sí. La vida misma surge en el límite entre el orden y el caos: requiere de ambos, es hija de ambos. En el lado del orden perfecto sólo hay estabilidad muerta, inercia, simetría, equilibrio termodinámico. Nada muy interesante puede pasar allí: todo es demasiado predecible, se asemeja a la muerte más que a la vida. Pero el lado del desorden total tampoco es muy interesante: las formas aparecen y desaparecen demasiado rápido, hay una falta total de simetría, todo es demasiado impredecible. Es en el borde entre el orden y el caos donde tiene lugar la sutil danza de la vida: aquí surge la complejidad real, aquí las formas se doblan y se vuelven y se transmutan y evolucionan. El Yi Jing es el antiguo mapa chino de esta danza de orden y caos. Se basa en dos principios, el yin y el yang, que están estrechamente relacionados con las ideas de estructura y acción, forma y energía. El yin puro es estructura inerte, inmovilidad muerta; El yang puro es creación y destrucción caótica: es como una flecha, que en su incesante movimiento hacia adelante niega constantemente la posición que había alcanzado anteriormente. Pero la interacción del yin y el yang dan nacimiento a la ‘multitud de seres’, la variedad interminable de vida y el mundo. En el Yi Jing esta danza está codificada en sesenta y cuatro hexagramas, figuras compuestas de seis líneas abiertas o enteras, diagramas de diferentes combinaciones de los principios yin y yang. Sin embargo, el libro no es originalmente un texto filosófico, aunque se ha utilizado de esa manera, y como tal ha atraído una cantidad enorme de comentarios filosóficos. Nació en el primer milenio a.C. como un manual de adivinación, es decir, como una herramienta práctica para ayudar a las personas a recorrer las olas del cambio y aprovechar su energía: una herramienta para hacer frente al yi, en tiempos críticos. En muchas culturas tradicionales, estos tiempos eran vistos como intrusiones de lo divino, de los dioses y de los espíritus, en la vida humana, y un interrogatorio apropiado de estos poderes superiores, comprometiéndolos en un diálogo, era considerado algo esencial para superar la crisis. Una forma importante de este diálogo son las prácticas que llamamos adivinación. El Yi Jing nació y siguió siendo utilizado a lo largo de su larga historia como uno de esos métodos de adivinación, como un oráculo.

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